QUIEREN IMPONER LA IDEOLOGÍA UNIFICADA DEL FORO DE SAN PABLO

Desde hace algunos años, en América Latina, asistimos a una verdadera lucha por el poder que afecta a los Estados democráticos.

Hay una planificación establecida, organizada, que reúne a grupos de izquierda y de extrema izquierda bajo un mismo objetivo y que se nuclea en el llamado Foro de San Pablo.

En un principio, el modelo a seguir por este conjunto de organizaciones que se fundó hace  25 años, tuvo como centro a Cuba y era un plan más bien teórico. Pero a partir de la llegada al poder del fallecido Pte. de Venezuela, Hugo Chávez, comenzaron a distribuirse recursos económicos masivos entre los distintos grupos y sectores en los países de América Latina, que propició la conquista del Gobierno en varios lugares.

Cuba siguió siendo la vanguardia, en los últimos años de vida de Fidel Castro, pero Venezuela la sustituyó con su enorme reparto de dinero y así  se fueron sumando otros líderes en Bolivia, Nicaragua, Argentina, Brasil y Ecuador que fueron los que intentaron consolidar el proceso, encabezando presidencias llamadas “progresistas”.

Paraguay, con el Pte. Lugo, se fustró, en Chile la ex Pte Bachelet no acompañó y la izquierda de Uruguay, hasta la llegada de José Mujica, no tuvo fuerza para avanzar lo suficiente.

Vimos que si los países, en el juego democrático, optan por el cambio entonces comienza un operativo de acoso y derribo planificado.

En estos meses, hemos apreciado manifestaciones de violencia en varios países de América Latina que, en cierta forma, por la virulencia que adquieren parecen estar atravesadas por un denominador común.

Primero fue la Argentina, luego Ecuador, Nicaragua, Honduras y ahora Chile.

Y vale la pena hacer mención al contenido del plan del Foro de San Pablo, a los objetivos a que se adhirieron en un documento todos los integrantes, entre los que se encuentra el Frente Amplio.

Los objetivos están proyectados por etapas, desde 2019- 2020 hasta 2021-22 y-2023-24.

Es interesante ver cómo las políticas que se pretenden aplicar en estos países denominados “progresistas”, están diseñadas en base a un plan global en el continente y no se escatima ningún recurso para lograrlo, desde el control policial y militar hasta la utilización de fondos económicos y explotación de riquezas en cada uno de los países.

Algunos de los puntos al que hace referencia la Agenda del Foro de San Pablo son:

Someter al Poder Legislativo y Judicial con un solo poder.

Modificar la Constitución para manejar, a discreción el dinero del Presupuesto.

Buscar la equidad de género.

Desmitificar a las religiones hasta crear elementos que las confunda con sectas esotéricas.

Control de medios de comunicación y propaganda para impulsar el culto al líder.

Una agenda progresista que incluya favorecer el aborto, el consumo de drogas, el homosexualismo y la relatividad de valores.

Grandes proyectos, símbolos que acaparen la atención del poder comunista.

Reforma de la educación para la igualdad, adoctrinamiento y lucha de clases.

Expandir el ejército de personas con adhesión a la causa del Partido mediante incentivos y dádivas.

En la segunda etapa, que abarcaría 2021-22 se propone:

El control de las redes sociales, de los partidos satélites y de internet.

Reforzar la lucha por los pobres, enarbolando la bandera contra la corrupción y el neoliberalismo.

Control sobre los empresarios que no son afines para que abandonen, si es necesario cada país.

Generar más puestos de trabajo en el Estado de personas afines al Partido

Control del dinero en poder de la gente mediante la tecnología y el control de los Bancos.

Ya en la tercera etapa, se llega a la expropiación de bienes, a la reforma de la Constitución para perpetuarse en el Gobierno y el control total de la economía.

En este camino, cada país adopta una velocidad distinta pero vemos cómo se van sumando los acólitos del poder, que, sin escrúpulos, sirven a los intereses para lograr estos objetivos y por consiguiente los dejan o incentivan a actuar.

Es así que vemos la proliferación del narcotráfico hasta el punto de generar un poder paralelo que. en muchos casos, lleva al control de parte de Estado.

Como ejemplo de los últimos años, vean lo que ocurre en Colombia, México y Honduras.+ o lo que ya es incipiente en Uruguay.

La agresión a las democracias, se da entonces como un plan general, que intenta proteger a los centros ideológicos del poder como Cuba y Venezuela para lograr la masificación de los pueblos.

Estamos inmersos en esta realidad, que está desdibujada con la complicidad de medios de comunicación y prensa afines y si se presta atención, muchos de los objetivos anteriormente mencionados ya están encaminados en varios países.

La única opción que el ciudadano tiene para defenderse, es utilizar a plena conciencia el mecanismo del voto y mantenerse muy atento para evitar lo que ha ocurrido en Bolivia, donde ya hay acusaciones de fraude electoral para que Evo Morales no pierda las elecciones.

Es responsabilidad de cada persona, tomar conciencia de lo que está ocurriendo y del momento histórico en que se vive.

Está en juego la democracia y en el caso de Uruguay, cinco años más de continuidad de los planes de Gobierno, hace pensar que el país no tendrá retorno.

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