DANIEL MARTÍNEZ DICE QUE SU FORTALEZA ES LA GESTIÓN PERO NO QUIERE QUE LE RECUERDEN SU ETAPA COMO PTE. DE ANCAP

El candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez, dijo que quería potenciar su imagen haciendo especial énfasis en la experiencia en gestión que él tiene y los demás oponentes no.

Es curioso cómo Martínez lo plantea. Quiere que los uruguayos olvidemos que su experiencia en gestionar asuntos del Estado comenzó en ANCAP. Pero para otros asuntos de su discurso político que le conviene, aplica el ejemplo desde 2005, al asumir el primer gobierno del Frente Amplio. Tampoco usa el ejemplo de cuando era intendente de Montevideo y no pudo con la gestión de los residuos en la capital.

En 2005, asumió como Presidente del ente estatal y fue ahí que comenzó el descalabro que hasta hoy sufrimos todos los uruguayos, con los precios de los combustibles más altos de la región, producto de las pérdidas que se iniciaron con Martínez.

En 3 años de gestión, se retiró en 2008, para asumir como Ministro de Industria, la deuda de ANCAP se duplicó de U$S 300 a U$S 600 millones. En ese caso, justo 100% de efectividad en la gestión.

Fue en ese período que ocurrieron varias cosas en ANCAP, por decisión de Martínez, que actuó como el súper presidente, haciendo las cosas a su antojo.

Una de las medidas, fue la reforma estructural del ente. Eliminó la gerencia general y diluyó el poder en gerencias sectoriales.

Él argumentaba que ANCAP tenía una estructura militar, muy rígida y no servía.

Por eso, decidió no responder a nadie, actuaba como el único dueño de la empresa estatal y tomaba decisiones que, como vimos, luego resultaron nefastas.

Eso lo reconoce en la Comisión Investigadora del Parlamento sobre la gestión en ANCAP. Allí decía que, desde que asumió, “ yo metía la nariz en todo,estaba encima de todas las cosas y estaba en todo”.

Si el plan en ANCAP hubiese salido bien, seguro que hoy Martínez estaba disfrutando de las mieles del triunfo. Pero como salió mal, ahora se esconde y dice “ yo no tengo nada que ver”.

Martínez, decidió también que lo que más le servía a Uruguay era aprovecharse del dinero y el crédito fácil proveniente de Venezuela. En aquel momento, se firmó el acuerdo para que tomaramos el petróleo, pagamos el 75% y el 15% lo financiamos para adelante.

Actuaba sin responsabilidad. Martínez pensaba que la Venezuela de Hugo Chávez iba a ser eterna y su gestión la mejor del mundo. Martínez vivía una ilusión. Un universo paralelo.

Así inició un plan de inversiones para ANCAP, sin mucha sustentabilidad, donde se planificaba una obra por un precio y terminaba costando, dos, tres, cuatro o cinco veces más. El dinero fácil, abría el campo para la corrupción fácil, de la mano del hoy candidato a Presidente. 

Martínez está convencido y también dijo que “ lo que se hizo en ANCAP, es lo que se hace en las empresas modernas”.

Cero autocrítica.

Difícil imaginar lo que pasaría en cinco años suyos al mando del Gobierno.

Mejor no probar.

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